7 jul 2009

Un ToQUE DE MaLa CaLidad

Ojalá que las nubes se conviertan en cómplices
y que los destellos de luz se confundan con arrepentimientos,
que la distancia se vuelva infinita y el tiempo se duerma en silencio.
Me he dedicado a olvidar y a tratar de renacer de lo más obscuro de mi alma,
de sentir que comer cuchillos ayudarían a cortar esas palabras que salen 
en situaciones de ocio, 
de pensar que ver de más el espejo
no ayudará a cambiar el reflejo, 
de pensar que para exteriorizarlo se necesitan más de mil quinientas catarsis.

Me he dedicado a soñar y a salir del sueño, 
de pasar la barrera del color que asusta a la tradición, 
de sentirme completo cuando ni siquiera he terminado de hablar.
Los extraño, los extraño tanto que las estrellas me recuerdan sus sonrisas,
las personas sin rutina se me hacen tan interesantes,
y los sillones vacíos de mi casa
me hacen pensar que nadie volverá. 

Los extraño pero al mismo tiempo me gusta empezar de cero, 
me gusta sentirme imperfecto en un mundo de perfección artificial, 
de sentirme una pintura robada del templo de la soledad. 
La noche es larga, y más si la ocupas para pensar, 
para tratar de recordar lo que has estado olvidando con tanta profundidad, 
lo que te hace volar en el cielo con fronteras selectivas y con tickets de mala calidad.

Te volví a recordar monstruo de la espalda morada, 
te volví a recordar traición mal pagada, 
te volví a recordar olor a aguarrás, 
te volví a recordar sentimiento de intimidad, 
te volví a recordar sentimiento de espontaneidad,
 te volví a recordar tanto, que la urgencia me llegó a la cabeza. 
Ver esos sueños mal ubicados me hicieron darme cuenta 
que la luz pasa la línea de la irrealidad, 
hace que las cosas sean más surrealistas que 
perder la vista en el momento en el que encuentras la felicidad.






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